Mont Saint-Michel: visita en un día al faro de Normandía

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Mont Saint-Michel

 

|El mejor comienzo posible de la ruta por Normandía, tiene nombre propio y una personalidad única: Mont Saint-Michel

Conforme ha pasado el tiempo, se ha convertido en uno de los lugares más visitados de todo el país francés y con razón, porque el paraje es espectacular y la abadía una maravilla de la ingeniería medieval, lo que justifica sobremanera que pases por aquí e incluyas esta visita en tu plan de viaje por la región norteña.

En esencia, y es mucho decir, se trata de un promontorio rocoso en el mar que hasta no hace mucho, quedaba aislado con la subida de las mareas, las mayores de Europa continental, y que gracias a una serie de actuaciones sobre los accesos y regulación de las aguas, se ha convertido en un monumento cuya visita es cómoda, agradable y necesariamente recomendable.

En nuestro caso, incluimos la parada al Mont Saint-Michel en el viaje en coche por Normandía, visitando las playas del desembarco, las bonitas Bayeux y Honfleur, la emergente ciudad de Le Havre y la impresionante costa de Alabastro. Uno de los periplos que guardamos sin duda con más cariño en nuestros corazones viajeros.

| Dónde dormir

La privilegiada localización del Mont Saint-Michel, en frontera con la bretaña francesa y como preludio de la ruta normanda, propicia que te venga bien cualquier opción de alojamiento cercana al monumento. Y como podrás imaginar, gracias a su merecida fama, el elenco es muy variado, ¡incluso podrás pasar una noche en la misma roca!. ¿Aconsejable? Eso mejor que lo decidas a tu gusto, hemos leído de todo.

Si tenemos que decirte que, dependiendo de como encajes la visita, puede ser que necesites pernoctar o simplemente le dediques una mañana entera, quizás lo más recomendable para evitar el agolpamiento ingente de turistas en las horas centrales del día. Aunque claro, presenciar este atardecer es harina de otro costal… ¡Ay, qué difícil!. Sigue leyendo que te ayudamos un poco más en tu decisión final.

Qué ver en Mont Saint-Michel y su Abadía

Incluida en el listado de Patrimonio Mundial de la Humanidad de UNESCO desde 1979 es una de las estampas más reconocibles de Francia, que a fuerza de promoción, se ha convertido en el segundo lugar más visitado del país, tras su capital, recibiendo hasta 10.000 visitantes diarios en temporada alta. El acceso normal a la fortaleza es por las carreteras locales D-776, desde el sur, o D-275 desde el este, la cuál te recomendamos si vienes en coche, para comenzar a disfrutar de la figura insondable de la roca sobre la siempre verde campiña que crece en la bahía que forma el río Couesnon en su desembocadura en el Canal de la Mancha.

Visita al faro de Normandía

Gracias al encomiable proyecto de recuperación del carácter marítimo del Mont Saint-Michel, la organización e infraestructura para acceder al peñón se adecúan al enorme flujo de visitantes, permitiendo estacionar el coche en un cómodo aparcamiento integrado en el entorno y acceder al monumento a través de un precioso sendero por el puente-pasarela o usar un servicio de lanzaderas que funciona de forma continua durante el horario de apertura entre el parking y el peñón.

Autobus hacia Mont Saint-Michel

Te advertimos que en picos de visitantes o en las horas finales del día, se puede hacer bastante complicado coger sitio en el bus por lo que también encontrarás a tu disposición un servicio de carruaje llamado “La Maringote” que puedes reservar si lo deseas. Nosotros nos tuvimos que volver caminando al coche, pero hemos de decir que las instantáneas que obtuvimos con la luz de esa hora son inigualables.

Ya hemos llegado a la puerta de entrada a la fortaleza, la del Rey .¿Que nos aguarda el interior?. Antes de continuar, te recomendamos que compres las entradas por anticipado para saltarte la gran cola en la taquilla; Igualmente, si vas en grupo y prefieres que un guía local te asista con interesantes explicaciones, te dejamos el enlace al tour privado por el Mont Saint-Michel. Una vez dicho esto, ¡Sigue leyendo!

1 | Un poco de historia. Origen del Monte y fundación de la Abadía

Sin que esta sección se convierta en un tostón histórico, pues lo importante es hablarte de la visita, te indicaremos a modo anecdótico, que el primer santuario se erigió en el original Mont-Tombe en el año 708, cuando el obispo de la cercana localidad de Avranches recibió en sueños la aparición del arcángel San Miguel al cuál consagró el monte. Pronto se convertiría en un lugar importante de peregrinaje.

Desde el siglo X en el que los benedictinos fundaron un pequeño recinto monocal, el burgo medieval que aprovecha el transito inferior y su cúspide de edificios religiosos fueron adquiriendo cada vez mayor oficio de castillo-fortaleza, sin terminar de serlo, adquiriendo una magnífica arquitectura militar, lo que le sirvió para resistir el asedio inglés durante la guerra de los Cien Años y conversirte así en símbolo de la identidad nacional. Las últimas reformas datan de este siglo.

2 | Murallas y entrada al Burgo Medieval

La entrada a la ciudadela se realiza a través de las tres puertas de acceso: Antecuerpo, Bulevar y la del Rey. El pequeño burgo normando está acurrucao al pie de la abadía donde antaño los peregrinos encontraban los mesones para descanso y resguardo del frio clima de la costa normanda. Aunque ya puedes vislumbrar las formas tradicionales de estas pequeñas casitas de piedra, a la vuelta te podrás detener mejor.

entrada a la ciudadela

En este lugar, las murallas y la batería de apuestas torres muestran la preocupación de proteger el monte, en el momento de la Guerra de los Cien Años, donde algunos callejones enseñan casas-pasillos volados con saeteras, que ayudaban a prevenir los ataques de invasores. Hoy día, la Grande Rue, la vía principal, tiene sus escasos 300 metros repletos de tiendas de recuerdos, productos típicos y restaurantes como el tradicional Mère Poulard, famoso por su tortilla y galletas artesanales.

3 | Entrada a la Abadía: Iglesia abacial y Miradores

La calle principal del burgo conduce irremediablemente hacia la abadía, atravesando la sala de los Guardas iniciando la ascensión espiritual a través de la Gran Degré, escalinata de piedra con más de 500 peldaños, que acaba en la terraza oeste, Saut- Gautier, desde donde la vista 360º sobre la bahía es difícil de escribir con palabras.

Escalinatas a la Abadía

Destacan los acantilados normandos al este, los macizos graníticos del Mont-Dol o Tomberlaine y a lo ancho el archipiélago de las Islas Chausey de dónde procede el granito que permitió construir la abadía. Finalmente, la terraza ofrece un punto de mira único sobre la aguja neogótica del campanario erigida en 1897 y rematada por la estatua de cobre dorado de San Miguel. Una parada que te dejará sin aliento.

Vistas del entorno de Saint-Michel

Tras este primer éxtasis de emociones toca entrar en el tercer nivel de la Maravilla Gótica, a través de la Iglesia abacial. Fundada en el año 966, fue instalada en la cima del peñasco, a 80 metros sobre el mar y tras varias restauraciones hoy se presenta como nave central románica cubierta por una bóveda revestida. El coro también se restauró en estilo gótico flamígero. Puede resultar austera pero está completada con mucho detalle que pueden no contemplarse a simple vista, por ejemplo, en el triforio.

4 | La Maravilla gótica: Claustro, Refrectorio, Salas y Criptas

La visita continua al mismo nivel por el claustro, galería que permitía circular entre los distintos edificios, siendo un lugar de oración y meditación. Se encuentra en la cima del edificio que se denomina la Maravilla, obra de arte del gótico del siglo XIII.

El espacio cuenta con un hermoso jardín rodeado de dobles filas de columnas ligeramente desfasadas y enjutas, delicadamente labradas para aligerar el peso. La perspectiva cambia cada vez que te asomas a través de los arcos. Todo está diseñado hasta la locura en el detalle, incluida la estanqueidad del suelo frente a las aguas pluviales. Además, desde uno de los costados, se obtiene la mejor vista de la bahía.

claustro y arcos de la abadía

Se continua la marcha a través del modestro refrectorio, donde los monjes tomaban su comida en silencio bajo una cubierta, también, de madera. A partir de aquí se inician una serie escaleras para contemplar el resto de los niveles del edificio excavados bajo tierra y que a la vez sostenían la iglesia, claustro y refrectorio. Destacan la sala de los Huéspedes, de la que se dice que es una de las más elegantes creaciones de la arquitectura civil en la Edad Media y la sala de los Caballeros.

5 | Regreso a la entrada. Grand Rue

La salida de la Maravilla, se realiza por el piso inferior a través de las sencillas salas de la bodega y capellanía, donde se recibían a los peregrinos y pobres de cualquier condición. Aprovecha las últimas vistas de la bahía y del edificio para continuar bajando por las escaleras hasta llegar al extremo norte de la Grande Rue, desde donde se inicia la bajada hacia la entrada/salida del recinto.

Grande Rue de Mont Saint-Michel

Saliendo del itinerario de la calle principal, podrás recorrer el bastión donde se encuentran las torres defensivas, desde la Norte hasta la del Rey. En la calle, encontrarás muchas tiendas para comprar algunos recuerdos y restaurantes donde conocer el ambiente medieval que impregnaba esta fortaleza en otra época. Como te explicamos al principio del post, la vuelta al parking se puede realizar a través del bus Le Passeur, que es gratuito y funciona de forma continuada en el horario de apertura del monumento o a pie a través de los distintos senderos.

| Entorno del Mont Saint-Michel y alrededores

No obstante, si te vas a mover por la zona o vas a hacer noche aquí, podrás seguir explorando el entorno de Mont Saint-Michel, que tienes muchos rincones interesantes que ofrecer al viajero. Así que toma nota:

Rodeando el Mont Saint-Michel

El enérgico fenómeno de mareas que azota la bahía provoca que en bajamar, puedas recorrer la base de la isla, emulando a los peregrinos del siglo XII que acudían al monte a buscar cobijo y fé; descáltaze y te sentirás como uno de ellos, pero ten cuidado con las zonas de arenas movedizas

Granville – Ìles Chausey

En los alrededores, los pueblecitos típicos de la provincia de la Mancha salpican el litoral. ¡Si te gustan los pueblos animados, no te decepcionará Granville, pueblo costero en el que nació Christian Dior, conocido como la « Monaco del Norte ». La casa de infancia del modisto se puede visitar y alberga un museo dedicado a su figura. ¡Desde el jardín de la propiedad, las vistas al mar son preciosas! Si hace bueno, podrás embarcar hacia las islas Chausey, y los 365 islotes con marea baja.

Avranches – Scriptorium

Otro de los promontorios desde los que se otean la bahía del Mont Saint-Michel dada su posición estratégica es la localidad de Avranches, reconocida por ser aquella en la que pasaron los soldados del general Patton en 1944 hacia Paris, significando el preludio de la liberación de Francia al final de la Segunda Guerra Mundial.

Además de su rico centro histórico, visita el Scriptorial, museo dedicado a la historia del Mont Saint-Michel, que podrás recorrer a través de manuscritos secretos. También se puede encontrar la reliquia de Saint-Aubert, en la basílica de Saint-Gervais.

| Excursiones organizadas por la zona

Si te gustaría conocer otros rincones de Normandía, pero prefieres hacerlo en una excursión o tour organizado, Civitatis es una estupenda opción. Tienen tantas opciones chulas que seguramente encontrarás la que más se adapte a ti. Además, algunas son gratis, tú le pones el precio. Así que no dejes de buscar y descubrir la que mejor se adapte a tu viaje. Y lo mejor de todo es que la gran mayoría tienen cancelación gratis hasta pocas horas antes a la actividad, por lo que si te surge un imprevisto y no puedes viajar, solo tienes que cancelar, sin coste alguno.

Y siempre que vayas a viajar, no olvides contratar un seguro de viaje. Nosotros siempre llevamos seguro porque nunca se sabe si puedes caerte, torcerte un pie o necesitar asistencia médica por cualquier motivo. Además no suelen salir muy caros, por lo que es un gasto necesario que no puede faltar en ningún viaje.

| Otros post para conocer la región normanda

No obstante, si te ha picado el gusanillo y quieres conocer más rincones de esta espectacular región francesa, no dejes de ojear otras entradas que hemos escrito sobre Normandía. Ya verás que te van a enamorar.

Hasta aquí nuestro post sobre el Mont Saint-Michel. Para nosotros, visitar este mágico lugar fue cumplir con un hito viajero que teníamos en mente hace muchos años y nos fascinó. No sé si fue por el otoño, por el entorno que lo rodea, pero la cuestión es que es una visita imperdible si viajas por Normandía o incluso, si llegas a París.

¿Y tú? ¿ Has visitado Mont Saint Michel? ¿Conocías su historia e importancia? Cuéntanos tu experiencia.

¡Esperamos tus comentarios!

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